
Como si se conminara a escrutar las ultimas sílabas,
la Olivetti o la Olivia y en este caso,
no estaba presupuestado enamorarse
ni menos teclear a medianoche
a tientas bajo el vaporizado humo de los Hilton rojos
Olivia,
de una soledad imposible cae desamparada
por el costado de los signos vitrales y catedrales
permeable de origen, de boca vino carmeniere
y senos de uva
su corazón es un sagitario pero azul constelado
en ocasiones se acomoda en mi pecho
en ocasiones viene de paso
y se va como la luz en su envoltura,
la olivetti tiene una piel blanca sobre su rostro
en cambio Olivia se estremece bajo mi piel
como un tatuaje de plata y zafiro
a veces camino con ella, con Olivia
y con mi Olivetti oculta en mi desdén
y caminamos por los adoquines lustrados por la lluvia
y con las luces del alumbrado quemando la luna insolente
que nos mira arrebatada.




























